En la moda, la mayoría de los diseñadores construyen sus carreras con declaraciones llamativas. Stefano Pilati es la excepción. Nunca buscó aplausos, pero cada paso que dio redefinió las reglas del juego. Su historia es un viaje: desde la disciplina de Armani hasta la antítesis de la moda en Random Identities.
Giorgio Armani - la escuela de la disciplina
En los años 90, comenzó su camino junto a Giorgio Armani. Allí aprendió la lección más esencial: la pureza de las líneas es poder. Con Armani descubrió cómo la rigurosidad puede ser sensual, cómo el minimalismo puede hablar más fuerte que el ornamento.
Prada y Miu Miu - el lenguaje de las telas
Luego llegó Prada y Miu Miu. Fue allí donde aprendió a pensar en texturas: combinar lo inesperado, hacer que la tela fuera la protagonista y no un simple fondo. Su agudo sentido de la materialidad nació aquí. En Prada, comprendió que el intelecto y la moda podían ser una misma cosa.
Yves Saint Laurent - el silencio después de la tormenta
En 2004, Pilati tomó las riendas de Yves Saint Laurent tras el reinado emocional y teatral de Tom Ford. La tarea era casi imposible: preservar el ADN de la casa sin convertirla en una pieza de museo. Pilati lo logró.
Reinventó el icónico Le Smoking, introdujo siluetas estilizadas y le dio a YSL un vocabulario moderno y minimalista. Su YSL era reservado, fresco, pero profundamente sensual. El mundo entendió: la sexualidad puede vivir en el silencio, y no solo en el espectáculo.
Ermenegildo Zegna - sastrería masculina sin corbata
En 2012, Pilati se trasladó a Zegna. Allí reimaginó el traje, transformándolo en algo más libre y suave. Pionero de la sastrería relajada: el traje dejó de ser solo para oficinas y disciplina y pasó a ser para el movimiento y la comodidad. Lo que hoy llamamos el “traje relajado” le debe mucho a su visión.
Random Identities - la moda después de la identidad
Y luego, silencio de nuevo. En 2017, Pilati regresó con su propio proyecto: Random Identities. Lo lanzó de manera diferente, no con un espectáculo en pasarela, sino con discreción online. Era anti-moda en un mundo adicto al exhibicionismo.
Las colecciones parecen un uniforme para quienes viven en movimiento: abrigos largos negros, camisas oversize, faldas plisadas sobre pantalones, botas robustas. Aquí, el género se disuelve. Estas prendas están hechas para cuerpos que se mueven por la ciudad, no para etiquetas.
Random Identities no trata sobre moda, sino sobre personas. Sobre quienes ya no buscan validación. Sobre quienes quieren que la ropa sea parte de su libertad, no de su disfraz.
Resumiendo: con Armani aprendió disciplina. Con Prada, aprendió a pensar a través de la tela. En YSL reinventó la elegancia moderna. En Zegna rompió las reglas de la sastrería. Y con Random Identities, finalmente habló con su propia voz - silenciosa, pero audible en todo el mundo.