A los 100 años, Joan Burstein ha fallecido y, con ella, parece que se cierra toda una era. En la industria de la moda, era conocida como Mrs. B, y ese apodo hacía tiempo que había dejado de ser solo un nombre. Representaba el buen gusto, la intuición y una rara capacidad para ver el futuro de la moda antes que nadie.
A los 44 años, Joan lo perdió todo en un negocio fallido, pero logró empezar de nuevo. En 1970, junto con su marido Sidney, abrió Browns. Al principio, era solo una townhouse, pero nunca importó el tamaño del espacio. Lo que realmente contaba era su mirada visionaria, porque fue Joan quien enseñó a Londres a descubrir y amar a las promesas de la moda antes de que el resto del mundo se diera cuenta.
Antes de Browns, Londres no tenía acceso real a lo que estaba pasando en París, Milán y Nueva York. Armani, Comme des Garçons, Alaïa, Jil Sander, Calvin Klein, Ann Demeulemeester y decenas de otros nombres aparecieron aquí primero. Browns se convirtió en algo más que una tienda. Se convirtió en un lugar que moldeó la visión de la moda de toda una ciudad.
Pero, aún más importante, Joan tenía una extraordinaria capacidad para reconocer la energía creativa joven antes que nadie en la industria. En 1984, asistió al desfile de graduación de John Galliano en Saint Martins, compró la colección completa y la colocó en los escaparates de Browns, impulsando de hecho su carrera. Más tarde, apoyaría con la misma anticipación a otras futuras grandes figuras, entre ellas Paul Smith, Hussein Chalayan y Alber Elbaz, mientras Browns también se convertiría en una plataforma temprana para Christopher Kane, Gareth Pugh y muchos otros antes de que la industria los reconociera por completo.
Este instinto no fue casualidad. En 1997, Joan abrió Browns Focus, un espacio independiente creado específicamente como plataforma para diseñadores emergentes. Incluso ese gesto dice mucho de quién era: no se limitaba a apoyar el talento de forma intuitiva, sino que creaba deliberadamente espacio para él dentro de la industria. Es significativo que Browns Focus fuera diseñado por David Adjaye, lo que hizo de Browns un referente no solo de la moda, sino también del panorama cultural en general.
Con los años, Browns creció, el negocio se expandió y se añadieron moda masculina, novias y nuevos proyectos conceptuales. En 2015, la empresa fue adquirida por Farfetch y, un año después, Joan se retiró. Para entonces, su influencia ya había trascendido con mucho a una sola tienda: en 2006 recibió la distinción CBE por su contribución a la industria de la moda británica, un reconocimiento oficial de un papel en la historia de la moda que resulta imposible exagerar.
Y quizá la parte más hermosa de esta historia es que, incluso a los 100 años, Joan siguió pendiente de lo que ocurría en la moda. Nunca se convirtió en una leyenda congelada en el pasado, sino que permaneció como una presencia viva dentro de la industria hasta el final. Incluso celebró su 100º cumpleaños con música, baile y la misma energía por la que tanto la querían. Por eso su fallecimiento se siente no solo como la pérdida de una gran figura, sino como el momento en que la moda se despide de alguien que fue capaz de ver su futuro antes que nadie.